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El póker, política y vida en general. Características, rasgos y semejanzas.

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Escrita por Isaac Ortega / 13 noviembre 2020 / 15:42 hrs.

¿Cómo se relaciona el póker con todos los aspectos cotidianos de nuestras vidas? ¿El póker y la política tienen alguna relación?

La política es tan antigua como la civilización misma por lo que su historia, desarrollo y evolución es un tema bastante extenso, del cuál tampoco pretendemos abordar a profundidad aquí.

Para situar en contexto, vayamos a octubre de 1962, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron cerca de un enfrentamiento nuclear que hubiera trazado sin duda un curso de la historia completamente distinto al actual. Durante los días de tensión que rondaron estas circunstancias, se tuvieron que tomar cientos de decisiones muy importantes en un contexto en el que no se tenía información completa, ni perfecta. Hubo que formular hipótesis, recopilar toda la información posible, analizarla y desarrollar la mejor estrategia posible para evitar un desastre global que habría costado la vida a decenas de millones de personas.

Este conflicto que más adelante se denominó como «La crisis de los misiles», habría sido un caso extremo, con las apuestas más elevadas de por medio. En su momento, las estimaciones de que se desatara un desastre global eran prácticamente las mismas de que no ocurriera, y eso en póker lo conocemos como un «flip» o un volado. Y vaya que si conocemos bien su significado, ¿no?

Los jugadores de póker estudiamos mucho para precisamente evitar que ese tipo de situaciones tomen un peso importante en nuestro día a día, para minimizar riesgos en la mayor medida de lo posible y tomar las mejores decisiones posibles en cada momento basadas en la información que logramos recopilar sobre nuestros adversarios.

Es en esos aspectos en donde la política y el póker encuentran su especial semejanza. Para un político, al igual que para un jugador de póker, es muy importante construir una imagen, ambos necesitan recopilar constantemente información y analizarla, ponderar riesgos y beneficios adecuadamente y tomar las mejores decisiones en todo momento.

Polémica pintura en la Casa Blanca con Trump como protagonista. Es conocido el gusto por el póker del aún presidente en funciones Donald Trump.

En el póker deben tomarse decisiones basándose en el cálculo de probabilidades estimadas, el punto clave radica en que estas probabilidades pueden estimarse solamente de manera parcial, haciendo suposiciones ya que conocemos solamente una parte del juego: nuestras cartas y las cartas comunitarias. Sin embargo las cartas de nuestros rivales son una incógnita que nosotros debemos de resolver haciendo uso de un arsenal de herramientas a nuestra disposición. De ahí el tan popular dicho: «jugar contra el jugador y no contra sus cartas».
De este modo, la tarea primordial vendría siendo comprenderse a si mismo, a su adversario y al contexto que los envuelve a ambos.

También en la vida cotidiana de cada persona ocurren escenarios muy parecidos, dado que también a lo largo de toda nuestra vida debemos ir tomando decisiones, unas más importantes, otras menos, pero tomamos decisiones todo el tiempo.

Otro aspecto sumamente importante y muy relacionado entre ambos temas, es el como influye el estado de ánimo general en la toma de decisiones de un político y de un jugador de póker. Es bien sabido que cuando a uno como jugador de póker se le nubla el juicio a consecuencia de una mala decisión o un golpe de mala suerte en la mesa, lo más recomendable será siempre retirarse por unos momentos hasta poder conseguir nuevamente la calma y el juicio correcto para poder seguir disputando la partida. En la política sin embargo ocurre un efecto específico bastante particular: muchos de los peores errores en la historia de la política se han dado cuando los protagonistas están inmersos en «aires de grandeza» debido a una serie de victorias consecutivas, por lo que se vuelven descuidados, cometiendo errores catastróficos.

En relación a un jugador de póker que está disputando un torneo, si quiere hacer las cosas bien es muy poco probable que quiera jugarse todo en una sola mano. Es más factible el hecho de que irá realizando apuestas calculadas y midiendo las respuestas de sus oponentes a ellas, y de manera gradual irá adaptando su estrategia para vencerles. Sin embargo también a lo largo de un torneo hay diferentes etapas en las que podemos ir tomando o no mayores riesgos. Por ejemplo, no será lo mismo en la etapa inicial de un torneo, en donde si perdemos esa mano, podemos hacer una recompra y seguir dentro del juego a la par de la mayoría de los participantes en él. No cambiará mucho el escenario salvo que gastemos lo de otra entrada, pero si de paso ya lo tenemos contemplado, pues nada, todo bien. No será lo mismo en una etapa avanzada en donde ya no hay opción a recompras y hay mucho más en juego pues ya se está dentro de la estructura de premios y a cada paso que avanzamos, ganamos más dinero.
Lo mismo exactamente sucede en la política. No será igual los riesgos tomados por los candidatos cuando apenas empiezan su campaña para darse a conocer y donde pueden tomar riesgos mucho mayores, pues poco es lo que tienen que perder en esta etapa… sin embargo si han logrado avanzar y se postulan ahora para elecciones presidenciales, encontrándose cerca de ser vencedores, pocos serán los riesgos que estén dispuestos a tomar, pues está en juego muchísimo más ahora.

Esta variable en el análisis político se conoce como «oportunidad» y es un factor clave en la toma de decisiones.

En cuanto a la mentira, en el póker le llamamos ir de farol, una herramienta de la que generalmente abusan aquellos quienes empiezan a jugar al póker. Cuando mienten de manera tan frecuente, en realidad están creando una debilidad en su juego, lejos de fortalecerle como muchos podrían llegar a pensar. Los jugadores más experimentados comprenden que este recurso debe de utilizarse de manera más cautelosa y con base en el criterio de oportunidad del que ya hablamos anteriormente. Así es como se convierte en una herramienta poderosa.

Para los políticos ocurre algo muy similar. Muchos de ellos realizan promesas que son imposibles de cumplir y ellos de antemano lo saben, pero con la finalidad de ganar la elección están dispuestos a mentir, a ir de farol. Sin embargo, también terminan por pagar caro esto en el largo plazo cuando sus votantes se dan cuenta de que fueron puros engaños y no le importa lo que les prometió. En la siguiente ocasión que les necesite, ya no contará con ellos.

Finalmente, podemos concluir que efectivamente, tanto el póker como la política tienen muchas cosas en común, sin embargo hay una diferencia inmensa a final de cuentas: mientras que en el póker solamente nos jugamos unas fichas y algo de dinero (que si ya hemos aprendido a equilibrar un poco las cosas, la cantidad de dinero destinada al juego no debería de ser jamás aquella que ocasionara una catástrofe en nuestras vidas si la perdemos), en la política está en juego mucho más, la vida propia de las personas, su bienestar general, el acceso a servicios de salud y vivienda, seguridad, educación y un largo etcétera, de modo que la mentira no debería de ser jamás un recurso en la política.

Sin embargo, la mentira parece el pan de cada día en la política, ¿no?

Nota: este artículo fue escrito con bases tomadas de una publicación realizada en Nexos, por Juan Cruz Vieyra.

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